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Un equipo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha logrado, por primera vez en el mundo, operar con éxito fetos afectados de espina bífida con una técnica de endoscopia que se ha aplicado cuando la madre estaba embarazada de solo 20 semanas. La fetoscopia, como se llama la técnica, consiste en acceder al útero por dos pequeños orificios y corregir con un parche adhesivo el quiste que se forma en la médula espinal cuando no se cierra bien el tubo neural, que es el defecto responsable de la enfermedad.

Antes del 2011, la única posibilidad para los fetos con espina bífida era esperar al parto y operar entonces.

En un tratamiento con cirugía hay que abrir el útero de la madre a la mitad de la gestación como si fuera una cesárea. El equipo de Vall d’Hebron ofrece ahora como alternativa la fetoscopia, lo que evita tener la cirugía del útero y las complicaciones asociadas. Después se cierra la zona del defecto con el parche bioadhesivo que protege la médula espinal del contacto con el líquido amniótico. A medida que el feto va creciendo, la piel acabará sustituyendo al adhesivo y cubriendo el parche de manera que, cuando el bebé nace, el defecto está cubierto por la piel. El instrumental es tan pequeño que el parche se introduce con la endocospia y se despliega al llegar a la zona deseada.

Hay dos centros en el mundo que realizan estas intervenciones fetales en Alemania y en EEUU, pero Vall d’Hebron es el único que está aplicando el parche cono fetoscopia. «Los resultados preliminares son positivos, aunque debemos esperar a que la muestra sea mayor para extraer conclusiones», asumió Peiró.